lunes, 29 de octubre de 2018

¿Cómo me hice vegano?


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Como todos sabéis soy vegano. Decidí cambiar la forma en la que me relacionaba con mi comida y con el resto de animales del planeta en junio de 2016 y no me arrepiento de nada. Bueno… Sí que me arrepiento de algo. De no haberlo podido hacer antes.

¿Has pensado en hacerte vegane alguna vez?

¿No serías vegane nunca? Eso es lo que yo pensaba antes, hasta que derepente un día cambió todo por completo sin comerlo ni beberlo. Y os voy a contar cómo fue todo.

Una tarde de verano de 2016 estaba aburrido en casa, sin plan. Como a mi me gusta la ecología busqué películas para ver sobre el tema y me encontré con Cowspiracy. Cowspiracy es una película sobre los efectos que la industria alimentaria animal tiene sobre el planeta. Realmente son catastróficos.

Yo me quedé un poco en shock al ver todos esos datos.

Resulta que el pollo es una de las fuentes de carne menos contaminantes del planeta. Y yo quería seguir comiendo carne, pero de una forma en que no afectara al planeta como lo estaba haciendo ahora. Por lo que me puse en marcha. Recuerdo buscar en Google si las gallinas tenían sentimientos. Efectivamente, las gallinas, al igual que nosotros, tiene sentimientos, forman comunidades parecidas a las humanas, les gusta jugar y son sociales.

¿No te hace pensar que una persona, con 15 ó 16 años tenga que buscar en Google si un animal tenía sentimientos? Realmente tenemos todos una venda en los ojos. 

Después de hacer una búsqueda similar en YouTube me topé con un vídeo llamado ‘El mejor discurso que jamás verás’ y eso lo cambió todo.

Tras una hora y media de speach, durante la cual había sentido pena, alegría, esperanza… decidí que iba a hacerme vegano. Para siempre. Nunca más volvería a comer carne. Y eso ocurrió más o menos una semana después, tras conseguir aclarar todas mis ideas mentales, buscar información nutricional sobre cómo realizar el cambio de dieta y temas que tenían que ver con la transición hacia el veganismo.

Fue fácil para mi. Antes de ser vegano me encantaban las verduras. Nunca había rechazado un plato de verduras en mi vida. Partía con ventaja con respecto a mucha gente. Y como también me gustaba mucho la nutrición partía con muchísima más ventaja que el resto de la gente que decide hacer la transición al veganismo.

Cuando le expliqué a mi madre y a mi padre la decisión que quería tomar tuvieron reacciones diferentes. Mi padre tenía una postura muy cerrada; sin embargo mi madre tuvo una postura completamente diferente. Resumiendo: mi padre no lo entendía, mi madre sí. De hecho ella no decidió quedarse con las razones que yo esgrimía, sino que decidió buscar información sobre veganismo para poder ayudarme y para estar segura de que estaba tomando una decisión válida y se hizo vegana dos semanas después de que yo le comunicara mi decisión.

Eso me dio muchas más fuerzas para hacerlo, y sobre todo me hizo sentirme muy orgulloso de ella.

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