Son alimentos que han sido modificados genéticamente, introduciéndoles un gen específico para obtener las características que deseamos de ese alimento. Encontramos una gran variedad de alimentos transgénicos que consumimos día a día en nuestra dieta. Por ejemplo el tomate, al que se le ha añadido un gen para ralentizar el arrugamiento de la piel. Otros ejemplos son el maíz o la soja, con el fin de poder resistir a plaguicidas y bacterias, o los productos que provienen de los animales como los lácteos o la carne, cuyo proceso consiste en introducirle a la vaca el gen para que aumente de tamaño y peso, y por tanto, que duplique su producción.
Sin embargo, se generan muchas preguntas en cuanto a si estos alimentos son beneficiosos o perjudiciales para nuestra salud. En el enlace he recogido algunos beneficios y riesgos sobre este tipo de alimentos:

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