lunes, 19 de febrero de 2018

Evaluación de la Investigación Social del Proyecto de Cáritas.


A continuación exponemos la evaluación de los objetivos propuestos en nuestra investigación:

1.      Conocer la disponibilidad de productos

Gracias a la técnica de la observación empleada en la visita al economato comprobamos lo siguiente:

-          Hay un exceso de productos ultraprocesados y, concretamente de productos de desayuno: galletas, crema de cacao y avellanas, cereales azucarados, cacaos azucarados, mermeladas, embutidos (chorizo, pechuga de pavo).

-          Las conservas únicamente pueden escogerse con aceite de girasol. Sería aconsejable poder conseguirlas al natural o en aceite de oliva.

-          Las pastas, el arroz y los panes disponibles están elaborados a base de harinas refinadas y no existe posibilidad de comprar esos productos integrales, lo cual sería ideal.

-          La disponibilidad de fruta saludable es escasa, ya que no hay fruta fresca y la enlatada es en almíbar (melocotón), excepto la piña al natural, que sería la mejor opción a elegir.

-          Existe poca variedad de carne y pescado, no pudiendo tampoco comprarlo fresco.

-          La alimentación para bebés está basada en productos poco sanos, ya que por ejemplo las papillas son de cereales hidrolizados (escasez de nutrientes y exceso de azúcares).

En resumen, no hay una buena distribución de los recursos, ya que abundan los alimentos superfluos y hay escasez de materias primas.



2. Averiguar el grado de conocimientos nutricionales con los que cuenta la población objeto de estudio

En base a la pregunta sobre conocimientos de las funciones de los hidratos de carbono, la grasas, las proteínas y la fibra, observamos que la mayoría de los encuestados no las tienen claras. Se observan, sobre todo, dudas con respecto a sus funciones en el organismo. 

El 75% de los encuestados han sabido responder correctamente a la pregunta sobre qué alimentos son saludables.
Así, podemos deducir que conocen mayoritariamente qué alimentos son saludables y cuáles no tanto, independientemente de las elecciones que realicen después.

Por último, a la pregunta de si conocen la existencia de grasas buenas y malas, hemos comprobado que la mayoría (77,28%) no tienen ese conocimiento puesto que las respuestas que hemos obtenido así lo demuestran.


3. Valorar si el consumo de las familias es saludable y responsable, es decir, si no se abusa de alimentos superfluos.

En general se realiza un uso responsable de los alimentos puesto que basan su alimentación en productos como legumbres, arroz y carne. Además, los datos muestran que existe una gran demanda de frutas naturales, en vez de en almíbar. También les gustaría consumir verduras frescas, en lugar de en conserva o congeladas.



Sin embargo, consideramos que se podría utilizar de manera más eficiente y barata los recursos con los que cuentan.



Por ejemplo, en el caso de las galletas y cereales de desayuno, el 67% de los encuestados consumen entre 1 y 2 paquetes semanales. Estos productos podrían ser sustituidos por otros con mejor valor nutricional y más económicos (huevos revueltos, corn flakes, jamón serrano, piña al natural, leche entera, etc.).



De la misma manera, el consumo de cacao soluble que representa un 68%, lo cual podría evitarse, simplemente consumiendo bebidas más saludables como la leche sola o con café, batidos de frutas, etc.



Cabe destacar el elevado consumo de bebidas superfluas como son los refrescos azucarados: Fanta, con un 44,2%, seguida de la Cocacola con un 30,2% y del té con azúcar (27,9%). Este mal hábito debería controlarse para evitar futuros problemas cardiovasculares y de salud en general.



Sin embargo, sorprende el bajo consumo de alcohol: la cerveza representa únicamente el 9,3% y el vino un 14%. El resto de bebidas alcohólicas suponen un consumo del 4,7%.



4. Valorar si llevan una vida activa o sedentaria

En base a los datos obtenidos consideramos que la mayor parte de los encuestados no llevan a cabo una vida activa, ya que la única actividad que realizan es caminar (87.5%), seguido del 15% que corre.



Es importante señalar que el hecho de que los  encuestados indiquen que salen a caminar, no significa que realicen deporte propiamente dicho, puesto que para desarrollar la vida diaria se puede decir que todo el mundo camina en su día a día.



Con respecto al resto de ejercicios mostrados en el cuestionario, representan un total del 15%. Consideramos que este porcentaje es muy bajo y que denota una vida más bien sedentaria.


5. Averiguar las preferencias culinarias de los destinatarios

En general las preferencias culinarias de los encuestados se basan en preparaciones a base de arroz, legumbres y carne. Todos estos alimentos son saludables, si bien es cierto que en función de la forma culinaria elegida para elaborarlos, pueden llegar a ser bastante calóricos. Esto unido a los hábitos más bien sedentarios, podría suponer un problema a largo plazo. Lo ideal sería complementarlos con verduras y frutas.

Hemos podido comprobar también las preferencias en cuanto a los utensilios de cocina. Los encuestados prefieren mayoritariamente la sartén, herramienta que puede usarse de manera muy saludable, como la plancha o los salteados, en vez de freír en ella. Usan bastante el microondas, herramienta muy versátil para preparaciones al vapor, cocidas, calentar platos ya preparados anteriormente...

Finalmente, tras analizar las preguntas del cuestionario que hacen referencia a qué productos son saludables y cuáles no, podemos decir que nuestra hipótesis  no es correcta.

Según la hipótesis “El 75% de la población de estudio no tiene los conocimientos necesarios para realizar elecciones saludables en materia de alimentación”,  mientras que de acuerdo a lo respondido en el cuestionario, el porcentaje de respuestas incorrectas es de 63,63% en la referida a los macronutrientes y de un 77,28% en cuanto al conocimiento de la calidad de la grasa. Estos porcentajes darían una media del 70,45% (p´).

q (responden confirmando la hipótesis)=(1-P) (responden refutando la hipótesis)

q´= 1- 0'7045

q´ = 0'2955



Sin embargo, aunque la hipótesis no se cumple, se acerca bastante a la realidad investigada.

El intervalo de confianza con el que contamos es el siguiente:



Por tanto, el error que hemos cometido al realizar el estudio corresponde a 0,13328.



A modo de conclusión, consideramos necesario realizar una intervención por medio de un proyecto que persiga la mejora de los conocimientos de la población de estudio, gracias a lo cual se podrían beneficiar de una alimentación más saludable.


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